Las reformas educativas a partir del enfoque por competencias.



La aprobatoria parlamentaria de la Ley de Urgente Consideración (LUC) y su ratificación, estableciendo el enfoque por competencias en la estructura curricular, y ahora la presentación del Marco Curricular Común por la ANEP inician una fase de reformas educativas que ponen el acento en el centro del proceso de enseñanza y aprendizaje y que derivan de este enfoque por competencias.

Son reformas que al tiempo buscan construir una nueva articulación entre educación y sociedad, entre educación y trabajo, y que se asocian a la pertinencia como variable de la calidad. Las competencias educativas expresan un nuevo contrato social entre la educación y la sociedad en el contexto de la masificación de la enseñanza y las transformaciones socioeconómicas.


Sus impulsos descansan en la expansión de los saberes, las TIC digitales, los cambios en el mundo del trabajo y las nuevas dinámicas económicas. Y al tiempo ellas incentivan la superación de una enseñanza tradicional de tiza, lengua y pizarrón, con estructuras inflexibles y tubulares, y dinámicas memorísticas y academicistas.

Las competencias son el centro de un nuevo debate educativo sobre el rol de la educación con muy diferentes miradas. Para unos –entre los que me incluyo- las competencias son el camino hacia la calidad de la enseñanza, con pertinencia y por ende más oportunidades para los egresados en el mundo del trabajo y la vida social, incluyendo más componentes internacionales. Otros por su parte plantean reticencias a éste enfoque por la pérdida de control sobre la dinámica educativa, y hablan de sumisión a las demandas de mercado. Así, como era de esperar, el Sindicato de la Federación Nacional de Profesores de Educación Secundaria (Fenapes), expresó que el documento sobre el Marco Curricular Común plantea competencias laborales comercializables y que “subsume” a la educación a los mandatos del mercado laboral, sosteniendo que para las autoridades de la ANEP, la educación es igual a mercado.


Este debate tiene una base etimológica, ya que la propia palabra “competencia” tiene dos acepciones en el diccionario de la Real Academia. Una de las definiciones de la palabra competencia la refiere como disputa o contienda entre dos o más personas que aspiran a obtener la misma cosa. Tiene una mirada competitiva. La otra acepción de competencia, refiere a la incumbencia, como pericia o capacidad de actuar. Competente es alguien que tiene la actitud o idoneidad para intervenir en un asunto, donde refiere a una capacidad y atribución para poder actuar. De esta diferencia se han apoyado muchos debates simples y maniqueos: entre un enfoque para crear capacidades y un enfoque competitivo por un trabajo o puesto. La realidad es que ambos enfoques están integrados, y no existe uno sin el otro.

Pero, el enfoque de una educación por competencias, no sólo expresa demandas asociadas a la selección de los contenidos para organizar el currículo y crear capacidades a los futuros egresados, sino que impulsa un amplio conjunto de reformas educativas. En tal sentido, introducir un enfoque por competencias se conforma como la palanca e instrumento de una más amplia y sucesiva serie de reformas educativas que apuntan a la calidad. Así, este enfoque derivará en nuevos niveles de formación de los docentes, mayor posibilidad de movilidad estudiantil, flexibilidad de las titulaciones con un lenguaje por competencias, así como sistemas de evaluación institucionales y personales ajustados a estos elementos y nuevas formas de acceder al conocimiento. A escala global las competencias propender a facilitar un lenguaje que permita una mayor movilidad entre los diversos programas, instituciones o países, y con ello articular diversidad de trayectorias educativas de los estudiantes. Igualmente, derivarán en estructuras curriculares más flexibles y diversidad de pedagogías en función de su contribución a la creación de competencias.


Con ello, el modelo de asignaturas fragmentadas, tiene que dar a paso a estructuras modulares que integren contenidos teóricos y actividades prácticas con miradas interdisciplinarias. El enfoque por competencias busca integrar y unificar el proceso de enseñanza superando la lógica dominante y única de asignaturas y contenidos que tiende a fragmentar y hacer perder unicidad y coherencia a la enseñanza. Por ello facilitar la construcción del currículo por competencias, no sólo contribuye a una articulación entre los conocimientos desarrollados en las materias, orientar la formación con miras a los requerimientos laborales, permitir darle una funcionalidad a los estudios, sino darle también coherencia y eficiencia a las misiones y visiones institucionales para alcanzar calidad y pertinencia.

Incluso el diseño curricular por competencias contribuye a fomentar la transparencia en los perfiles de las titulaciones a partir de la identificación de las cuales son las competencias adquiridas y con ello promover un mayor énfasis en los resultados diferenciados de la enseñanza. Para ello requiere desarrollar una pedagogía centrada en los estudiantes para apropiarse de las competencias específicas y genéricas, con un lenguaje común para la movilidad asociado a créditos con mecanismos que permitan su articulación con procesos de formación permanente. Todo ello es lo que favorecerá una mayor empleabilidad de los egresados, no el mero enfoque por competencias exclusivamente, ya que esta estructura curricular es la base de un conjunto de cambios necesarios y complementarios adicionales. En este sentido, cualesquiera que sean las clasificaciones metodológicas que se realicen o las competencias que se seleccionen, el enfoque curricular por competencias es parte y el inicio de nuevos pasos para transformar los sistemas educativos hacia una mayor calidad y pertinencia.

En este sentido es claro que las resistencias no son pensando en los estudiantes o en el mundo del trabajo. El mercado es finalmente el encuentro entre la oferta y la demanda y donde las personas desarrollan sus capacidades creativas y sociales. Una educación que no habilite a la creación de capacidades para la vida y el trabajo, siempre llevará a las personas a bajos salarios y restricciones sociales. Educar por competencias es en este sentido, el fin de la enseñanza, ayudar a la libertad y el desarrollo de las personas.


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