Los problemas del ingreso a la educación superior en Uruguay.

El Ministerio de Educación (MEC) publicó un informe titulado “Caracterización del ingreso a carreras de educación superior en Uruguay”, que nos agrega nuevos datos sobre la problemática del ingreso en el ciclo de educación superior, tanto en lo referido al acceso al nivel 5 terciario como al nivel 6 universitario.

El informe fundamentalmente estadístico pero que no se reduce a meros cuadros, nos aporta una mirada a la población que ingresó tanto en el sector público como privado, al tiempo que tanto nos ilumina sobre su origen educativo así como sus diversos indicadores demográficos, geográficos y sociales. Los datos son para el año 2019, por lo que el estudio constituye una foto de la situación educativa en este tema específico de la transición y articulación entre la media y la superior en el Uruguay. Permite contribuir al diagnóstico de la situación heredada por el actual gobierno en un área específica de la educación superior como es el acceso, pero además nos permite comprender más ampliamente la propia problemática de la educación superior en el país y el basamento de algunas políticas en curso.


El análisis del egreso de la educación media y la continuidad educativa, se constituyen en uno de los temas centrales en la búsqueda de incrementar la cobertura. Ha sido largamente analizado como la baja titulación de la educación media coloca a Uruguay en la lista de los peores resultados entre los países de la región en la materia y como ello se expresa en las bajas competencias generales de las personas. La titulación media es de importancia central, en tanto, como muestra el Informe, el 78% del incremento de la cobertura de la educación superior se produce como derivación del aumento de la educación media.


Es claro que el sector de la educación media es uno de los más débiles de la educación del Uruguay y que sus carencias impactan en los recorridos y dinámicas de los niveles siguientes. El informe permite ver que al terminar ese ciclo medio profesional, 2 de cada 10 personas matriculados en el sexto año se desvinculan de sus estudios, el 25,5% permanece y sólo el 50,2 % egresa. Pero si se ve el egreso en el ciclo medio técnico (ex UTU), se verifica que este egreso sube a 67.9%, mostrando la mayor eficiencia de una formación más centrada en competencias y más práctica, frente a otra más generalista y con escasa incidencia laboral.


Ello reafirma que la problemática no se concentra en toda la educación media, sino en la educación media general a cargo dominantemente del Consejo de Educación Secundaria y que tiene al sindicato de FENAPES como un permanente actor en conflicto, poniendo en duda de si ello es consecuencia la causa del deterioro.

La desvinculación escolar tiene una tendencia al alza, pero que es diferenciada con una mayor incidencia de los sectores provenientes de los quintiles de ingresos más bajos. El 70.9% de los egresados de educación media en el 2019, ingreso en la educación superior en el 2020 pero ello es altamente diferenciado entre los distintos sectores sociales.


El informe devela como núcleo problemático el alto ingreso tardío en la educación superior, como resultado de muchos factores además de la desarticulación en el tránsito desde la media. A medida que los estudiantes avanzan en sus trayectorias educativas, hay un aumento de su desvinculación o abandono como derivación entre otros del aumento del peso de la actividad laboral, el rezago acumulado la tenencia de hijos. El ingreso tardío en la educación superior, más allá de los largos tiempos de estudio, genera que los estudiantes de más de 25 años representen el 47,5% de todos los estudiantes.


Como respuesta a esta problemática, en este periodo el CODICEN o acordado un sistema de pase más articulado entre la media y la superior, específicamente con la UDELAR,al poner en línea el certificado Nª 69 de egreso del bachillerato. En el marco de la creación de un sistema nacional de educación con la LUC se proyecta estructurar un sistema más amplio de articulación entre el egreso de la media y el ingreso a la superior en toda la enseñanza, tanto pública como privada, y con ello permitir reducir estos tiempos y problemas de la desarticulación actual.


La sobre edad es una característica estructural de todo el sistema educativo uruguayo que viene desde los primeros años y que con la deserción, el reingreso, la repetición y la desarticulación en los tránsitos escolares se va ampliando. La ausencia de un sistema nacional de educación y el funcionamiento como áreas separadas contribuye a la ruptura de la continuidad de las trayectorias educativas. La propia sobre edad impacta en menos matrícula por el abandono. La necesidad de mayores niveles de flexibilidad y de articulación y movilidad entre las estructuras para atender a estudiantes no sólo con desfasajes, sino con otras dinámicas de la vida madura de los estudiantes, se torna de vital importancia para poder cumplir el derecho a la educación.

La sobre edad se muestra fundamentalmente en el nivel superior, donde el 33% de los estudiantes tienen más de 25 años, y 20% más de 30 años. Estamos ante un nuevo tipo de estudiante de educación superior que tiene otras particularidades y que además por las debilidades propias de la educación media llega tardíamente a la educación superior. Ya al ingreso a la educación superior, el 35% tenía un trabajo formal, y desde los 23 años de edad, la mayoría (51%) de los jóvenes estudiantes al tiempo trabajan. Entre los 25 y los 29 años son absoluta mayoría y alcanzan al 65% los estudiantes que trabajan. Son trabajadores que estudian, no estudiantes que trabajan, y la educación superior es el camino de ingreso al mundo del trabajo, en parte como resultado del ingreso tardío a la educación superior y la sobre edad.

Otro eje problemático que nos apunta el Informe es la alta concentración de los ingresos en muy pocas carreras e instituciones. 9 de cada 10 estudiantes ingresaron en tres instituciones públicas. El sector público representa el 92,93% del ingreso de los estudiantes en la educación superior y el sector privado apenas el 7.07% restante. No existe país del mundo y sin duda ninguno de los desarrollados con un peso tan reducido de la educación privada y tan concentrado en dos instituciones públicas. Ello afecta la diversidad y también calidad, dada la mayor eficiencia de titulación del sector privado, la actualización más acelerada de sus programas o la mayor presencia de docentes en el aula.


Pero la problemática de la concentración del ingreso no remite sólo a las instituciones o a la localización espacial, sino que es mucho más problemático la alta concentración en unas pocas carreras y opciones de formación. Hay una muy baja diversidad de ofertas de estudio en la educación superior en el país, a la vez una alta concentración de la demanda en muy pocas ofertas. En el país hay apenas 280 ofertas diferenciadas superiores en campos laborales tecnológicos o profesionales, pero el 29,2 % de los ingresantes, accede a solo 5 carreras de educación superior.


El 41,8 del total de estudiantes ingresan en 10 carreras, y el 50,8% del total de estudiantes (un poco más de la mitad de todos los casi 50 mil estudiantes que ingresan en la educación superior) lo hacen en sólo 15 carreras. En estas 15 ingresan un promedio de 1692 estudiantes por carrera, en tanto que en las 265 restantes apenas ingresan unos 93 en promedio anualmente por cada una de ellas. De las 15 carreras, en 12 son mayoría absoluta las mujeres y en apenas 3 de ellas, los hombres son más que las mujeres. Si tomamos las primeras 5 carreras, las mujeres son más del 70% en el ingreso, tales como maestra de primaria (89%; enfermera (77%); ciclo inicial de ciencias sociales (73%), psicología (72%) y doctor en medicina (70%).La situación del egreso y aún más impactante. Es clara la necesidad de políticas proactivas que incentiven a estudiar en áreas donde hay poca demanda, así como también en políticas proactivas que incentiven a estudiar a los varones en áreas muy feminizadas y a las mujeres a estudiar en áreas muy masculinizadas, con miras a buscar equidad y una diversidad en la prestación de los servicios.


Esta fuerte concentración de inscripciones en pocas profesiones y que producirá más intensamente –ya produce-una sobre oferta de profesionales en algunas áreas con impacto en mayor desempleo profesional y caída de los retornos profesionales, está asociada a un dinámica educativa tubular por la cual los estudiantes tienen que tomar decisiones de trayectorias futuras en tiempos muy jóvenes en la selección de opciones de bachillerato. Ello se ve reforzado con la carencia de apoyo vocacional en la selección de estudios de los nuevos ingresantes, o en la falta de evaluación de sus capacidades reales para esos campos profesionales.

La baja flexibilidad de las estructuras genera enormes niveles de abandono, cambio y deserción posteriores en la educación superior. La actual administración ha anunciado que está proyectando la creación de bachilleratos interdisciplinarios que rompan la especialización temprana y habiliten niveles de flexibilidad acordes con las realidades estudiantiles y sociales actuales.


Este Informe del MEC de su Dirección de Educación, se constituye en un paso más para analizar situaciones poco conocidas e identificar áreas que ameritan ser encaradas en sucesivos pasos para continuar las reformas en curso.


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