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Un pedacito de la historia del tranvía de Uruguay fue construido en Cerrito de la Victoria

Andrés Fabián Barrera espera poder abrir un mini museo con fines educativos.



El tranvía fue un servicio de transporte público predominante en Uruguay entre los años 1868 y 1957. El primer servicio de tranvía fue con coches tirados por caballos y se inauguró en Montevideo el 25 de mayo de 1868, cuando durante la presidencia de Lorenzo Batlle se concedieron las primeras dos líneas para su explotación.


Estas primitivas líneas fueron la de Villa del Cerro y Paso Molino, y la de la Unión y Maroñas. Si bien Montevideo fue la ciudad que contó con un sistema mucho más amplio, existieron otras ciudades como Salto, Paysandú, La Floresta y el Real de San Carlos, las cuales no llegaron a electrificarse. Hacia fines del siglo XIX, solamente en Montevideo se llegaron a transportar un total de 17 millones de pasajeros en un año, contando con 511 coches, 3.984 caballos y 14 estaciones. Pero en la década de los cincuenta, con la llegada de los trolebuses y autobuses, se sustituyó rápidamente este modelo de transporte.


Desde entonces, esta historia parece olvidada en el país, pero Andrés Fabián Barrera, un bachiller en derecho y con un título en el área industrial, llevó su pasión por los tranvías al punto de hacerlo realidad. Barrera, de 51 años, recopiló todo tipo de información con respecto a los tranvías de la época, que por muchos años estuvieron en las calles de Montevideo y otras ciudades del interior.


Esta información se ha convertido en una verdadera reliquia y tesoro histórico. En ella encontramos planos de los primeros tranvías construidos, cupones de pasajes para la época, certificaciones de conducir, documentos de trabajadores ferroviarios y hasta recortes de periódicos de esos años, pero lo más llamativo es que Barrera construyó en la sala de su apartamento en la calle José Serrato en el Barrio Cerrito de la Victoria de Montevideo un tranvía a escala funcional, siendo uno de los pocos que quedan en el país.


«Me dediqué desde muy joven a fabricar todo tipo de cosas: juguetes en miniatura, juguetes grandes; una vez construí un trolebús y lo vendí a un articulado», afirmó Barrera, que además asegura tener la colección más grande que representa la época. «Hice primero la biblioteca del transporte, la vendí y con ese dinero, compré la mayoría de los boletos que tengo y la colección más grande que hay en Montevideo sobre el tranvía en Uruguay».


Andrés, quien también trabajó en la sanitización de agua para las plantas de diálisis, relata que «me puse a elaborar este prototipo, es funcional y está diseñado para fines educativos. Que la gente vea cómo era de antaño viajar en un tranvía de madera, porque era un juguete gigante eléctrico de madera con híbridos; tenía motores, montones de cosas, pero en sí, era madera en base de hierro».


«La parte oscura de una documentación que tengo fue la primera huelga que se realizó en Uruguay. Esta fue masiva y hubo abandono de equipos, garrotazos, luchas y un montón de cosas, entre las dos empresas que había en el país, la Transatlántica Alemana y la Sociedad Comercial de Montevideo que era británica (United Electric Tramways of Montevideo Limited, en inglés)», explica el amante de los trenes, que guarda documentos con estas historias y muchas otras dentro de su colección.


«Cuando empezaron a traer ómnibus para la Intendencia, la gente decía que estaban evolucionando, pero no es así», explica desde su óptica. «Esos tranvías que funcionaban a carbón se podían sustituir y trabajar con petróleo, gasoil o gasóleo e iban a seguir manteniendo el servicio».


Afirma que «desde el año 1956 no se vieron más tranvías en el país y el registro histórico es casi inexistente y el uruguayo, sobre todo el joven, no sabe que existieron tranvías en las calles». «La idea de construir un tren en mi casa fue porque siempre busqué hacer cosas didácticas, allí fue donde nació la idea de construir uno», agregó. «Primero era el asiento del tranvía para ver el mundial y después empecé a armar y armar. Cuando quise acordar, ya estaba armado en ocho meses».


El creador del tranvía a escala asegura que es «ilustrativo para que los niños, los adolescentes o cualquier persona pueda conocer uno; además, se pueden subir y andar». Informó que tiene la intención en el mes de abril de inaugurar un museo en su apartamento, al que llama ‘una estación’, donde pueda exponer toda la documentación que ha recolectado y la gente pueda ver de cerca «un tranvía de la época histórica de Uruguay».


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