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La tragedia universitaria (VII): La evaluación de la regionalización fragmentada



El proceso de regionalización fragmentado de la educación superior en las ultimas décadas a través de diversidad de instrumentos e instituciones (UTEC, UTU; CFE, Udelar, y privadas) sobre un modelo pedagógico presencial en lo formal, ha carecido de una coordinación y a la vez de evaluación integral y autónoma, a pesar de su importancia y base de la desigualdad regional. La falta de un sistema nacional de evaluación y acreditación externa tanto de políticas, programas como de instituciones y sedes, ha limitado esa mirada integral necesaria con miras a generar sinergias y eficiencias educativas. Al no ser la educación superior en el interior un sistema articulado sino parcelado con limitaciones de  movilidad estudiantil entre las diversas  ofertas y con estándares disímiles, también se dificulta una  evaluación integral.

La modificación de la LUC que conformo la creación de un sistema nacional de educación superior, superando una visión parcelada de lo público, tiende a facilitar enfoques amplios que están aún pendientes.


En este contexto de necesarios análisis y miradas de la regionalización se inserta un artículo académico (Katzkowic y otros, 2023) centrado en la evaluación del impacto la política de regionalización de la UDELAR desde el 2008 a través de la construcción de Centros Universitarios – seis a la fecha, entre los 18 departamentos del interior. Sin duda no es ésta una evaluación, sino un artículo académico de actores internos, con miradas desde la propia institución. Es un  artículo centrado en el análisis del impacto, pero muy limitado al no considerar  costos totales del programa, ni por estudiantes y por egresados, otros insumos o formas de gobernanza, que sin duda son necesarios a un análisis de evaluación de éste tipo.

Tampoco el estudio analiza el impacto asociado a tipo de ofertas o su demanda. Una evaluación limitada en lo metodológico en tanto evalúa resultados sin medir insumos. Pero el estudio en cuestión más allá de estas falencias, agrega el hecho de contrastar datos parcelados sólo de la Udelar contra indicadores generales derivados de las Encuestas por Muestreo que la oferta educativa de la UDELAR se produce en un contexto de diversos oferentes presenciales, e incluso algunos semipresenciales.


Sin embargo más allá de estas grandes limitaciones es pertinente analizar el informe por sus hallazgos, fundamentalmente al plantear como conclusión que la apertura de campus universitarios de la UDELAR en una localidad especifica incrementa en 0.36% el porcentaje de matrícula entre la población de menos de 30 años en el periodo entre la apertura y los siguientes 6 años. Adicionalmente se registra un incremento de 0.32% en la incidencia de la primera generación en la inscripción en el periodo. Este impacto en la matricula se mide solo en un radio de 30 kilómetros de esos establecimientos, mostrando que fuera de esa distancia, dado la modalidad  presencial, el impacto de la cobertura declina fuertemente. A 12 años del programa, el informe reconoce para el 2020, apenas  26% de la población tenía alguna escolarización terciaria con fuerte desigualdad por quintiles de ingreso, y mientras que en Montevideo ingresan 28 estudiantes por cada mil habitantes, en el interior el escaso acceso varía entre 7% y 16% dependiendo de los departamentos.


Pero también el estudio demostró que el programa de centros no redujo significativamente la tasa de graduación ni la eficiencia terminal de la UDELAR, por lo que se estarían reproduciendo las dinámicas generales de baja eficiencia terminal. Sin embargo, el artículo de la investigación afirma que la creación de centros incremento las tasas de escolarización en la educación media en esas ciudades, sosteniendo que la expectativa de continuación de las trayectorias escolares bajo un modelo de regionalización centrado en sedes, comunidades académicas y administrativas y pocas ofertas,  ya es condición suficiente para el aumento de la titulación de la educación media. Es una aseveración poco sustentada en el análisis, en tanto hay otras ofertas, pero aún aceptándolas  como  si fueran correctas, abonarían a la necesidad de impulsar una oferta virtual sólida para todo el país, tanto por cuando el impacto de las sedes se anula casi luego de un radio de 30 kilómetros, como que sería imposible económicamente concebir la creación de estos Centros en todas las ciudades para con ello impulsar el supuesto aumento de la eficiencia de titulación como base del impulso a las trayectorias escolares en el nivel medio. En este sentido, si se toman en cuenta los costos –no evaluados- y la limitación de las ofertas-tampoco considerados- el estudio abonaría en otra dirección: en la necesidad de impulsar ofertas virtuales en todo el interior, en todos los campos profesionales y disciplinarios, como modelo central para la regionalización de la educación superior y centro de apoyo para estas ofertas segmentadas y limitadas.  


Katzkowicz, Querejeta, Lavy y Rosá (2023). “Schooling and Intergenerational Mobility: Consequences of Expanding Higher Education Institutions”. NBER Working Paper Series. Cambridge.


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